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Temas Generales

El Periplo de una Abuela

Super abuelas

Las abuelas de este tiempo somos iguales a las de cualquier época pasada. Brindamos amor, comprensión, complacemos, enseñamos la sabiduría adquirida con los años y regañamos poco.

Sin embargo, los retos de la modernidad nos obligan a diferenciarnos de nuestros antepasados, sobre todo porque aún siendo abuelas, continuamos incorporadas a la vida social, nos desempeñamos en oficios y profesiones, y además de todo esto, no renunciamos a nuestro rol de madres por partida doble.

Una aventura maravillosa:

Hoy comenzó el primer día de compartirme entre los puestos de abuela, chofer, cocinera y acompañante, mientras me encargo de cuidar a los hijos de mi hija Liza que está disfrutando un viaje de aniversario en Argentina con su esposo Rafael.

Me levanto tempranito procurando que la tropa se aliste para la escuela.

Gabriela está cursando el 10mo. grado en el Sagrado Corazón, ella es mi mano derecha. Me guía mientras conduzco por estas calles preciosas llenas de árboles con hojas de distintos colores.

¡Que diferente son las calles de Massachusetts a las de Miami!,  pero las disfruto igual.
También está con ellos Lucía, una primita que vive en España, y vino a estudiar aquí este año, en una escuela llamada Mount Alvernia, dirigido por religiosas de la orden franciscana, Alessandra y Paolo también van a la misma escuela.
Estoy aprendiendo el recorrido de la casa a la escuela.  Ayer cuando dejé a mi hija y su esposo en el aeropuerto, me agarró una  fuerte tormenta, y de verdad me asusté, pues era la primera vez que tenía que ir desde Logan a recoger a los niños a tiempo. Recé a todos los Santos, y a mis muchos Ángeles de la Guardia, para llegar a tiempo, sana y  salva.
Llegué y las recogí.  Después Aly me acompañó al supermercado con la lista de lo que teníamos que comprar para las comidas.  La lista la hizo Gaby, y ya a las 4.30 pm estaba oscuro.  Pero más o menos conozco el camino a la tienda, aunque gracias a Dios, Aly venía conmigo.  Ella es igual que su madre, me ayudó rápido  y muchísimo. Pero es Mary Mandona, así le decía su abuelo paterno.  Llegamos a la casa y me ayudaron a poner la mesa mientras yo cocinaba.
Hicieron sus tareas, después baño y pijama, y a la cama.  ¡Vencí el primer día!

Segundo día de súper abuela:

Hoy comencé con un día precioso, lo compartiré con ustedes si me lo permiten.

Me recordé muchísimo de mi madre, que hizo tanto por mi cuando mis niños crecían ¡Mami, te extraño!
Me levanté temprano para alistar a la tropa.  Un poco nerviosa ya que hoy sí me las tengo que arreglar para reconocer el camino de regreso a la casa.  Ir no es tan difícil, pues llevo a Gabriela, mi nieta mayor conmigo. Ella se conoce los caminos a las tres escuelas.

Primero, dejamos a Gabriela, en Country Day School, con las mismas religiosas que me educaron a mí.  ¡Bella escuela!
Nos vamos por la 95 Norte, para bajarnos en la salida 19 de Newton. Un lugar en Massachusetts muy bonito donde los árboles todos son de distintos colores.  Hoy es un día precioso.  Aquí también está la Universidad Boston College, a dónde asiste mi nieto Marco.  Él se queda en los dormitorios de la propia escuela, gracias a Dios porque es uno menos que llevar.
Después de dejar a Gabriela, me voy a la escuela elemental de Mount Alvernia, allí dejo a Paolo y a Alesssandra.  Después voy a otro recinto de la misma escuela pero al área donde está la secundaria, allí dejo a la prima Lucía.

Es ahí donde me congelo, me pregunto cómo regreso. Me acuerdo que mi teléfono tiene un GPS, lo programo y espero poder confiar pues no quiero que me mande a la Conchinchina ¿Qué haríamos sin estos aparatos?  Antes tendría que haber sacado un libro de mapas, y arreglármelas.

Por fin llegué a la casa y ahí comenzó mi tormento.  Voy a probar si el Comtrex funciona en la nueva línea de teléfono, pues el lunes tengo que hacer mi programa de radio desde  aquí. Después de muchos intentos y aunque tuve la ayuda de Vitico y Richard, el sistema no funcionó aunque lo intentamos de todas las formas. La conexión estaba bien, pero se interrumpía.  Ahora tendré que buscarle una solución a esto pues ni modo, tengo que hacerlo.

Después de varias horas, tuve que ir a buscar a los niños. Me lancé al rescate.  Tuve éxito a todos los recogí y quisieron ir a  una tienda a comer helado, ¿A quién se le ocurre con este frío?  Yo pedí un chocolate caliente.

Para colmo cuando salimos afuera y empecé a caminar, sentí como si alguien me estuviera tirando algo a la cabeza. Todos comenzaron a gritar, eran piedras de granizo, pedazos de hielo. Corrimos enseguida hacia el carro a resguardarnos de semejante tiroteo.

Llegamos a la casa y entonces a inventar qué cocinar pues con el día que había tenido ni me había acordado de la cocina.  Estuve tentada de ordenar algo, pero me dije. ¿Cómo no voy a hacerles la comida, si soy la abuela?

Preparé unas chuletas de puerco, y macarrones con queso acompañado de muchas fresas, nada, lo que encontré.

Hoy quieren ir a visitar un lugar aquí en Dedham llamado Legacy. Es uno de estos centros comerciales abiertos, muy bonito el concepto, pero ¿a quién se le ocurre con tanto frío?  Aquí tienes que entrar a las tiendas,  para mantenerte caliente.

De regreso a casa nos pusimos a ver una película llamada Epic, bonita, la parte que vi porque creo que me dormí en el intermedio.

Después a la cama, pero tocaron a la puerta, era una amiguita que vino a pasar la noche.  Pues una más no importa.  Para eso soy la abuela, ya me las arreglaré y mañana será otro día, pensé.

Tercer día de mi aventura:

Me levanté con la idea de llevar a Gabriela al dentista, pero al llegar me  sorprendo con que el turno no era para ella sino la otra hermana. Corrí a buscarla, al fin llegamos a tiempo.

Me puse a buscar una receta de Pollo a la Parmesana para esta noche, veremos cómo me queda, ya les contaré.

El tercer día fue bastante tranquilo. Fuimos a pasear, y me pidieron ir al Cheesecake Factory, donde comieron muchísimo, y llevaron para la casa, así que el Pollo a la Parmesana es para hoy.

Vimos películas en la casa, en pijamitas, y comiendo palomitas. Todas en el sofá, con cobijas. Pues hacia bastante frio.  No me pude dormir con facilidad pues una de las puertas no cerró bien, estamos en medio de un bosque, y la alarma no quería funcionar.  Moví los muebles e improvisé una muralla delante de esa puerta. Los niños todos durmieron en una cama grande con Gogo, el perro cockier. Yo  mientras, permanecí de vigilante con un bate al alcance.  Este es un lugar muy tranquilo, pero me mantuve alerta por si las moscas.

Cuarto día del periplo:

Comenzamos con el desayuno que las niñas quisieron hacer: Bacon, biscuits, waffles y crepes, ¡carbohydrate city! Después se pusieron a hacer las tareas.

Mi tarea fue el tratar de limpiar la jaula de un animal, Scout, un ferret. Créanme que ni el veterinario piensa que debería estar vivo. Tiene el equivalente de más de 100, quizás no se sienta como un cañón como nosotras, pero sigue pedaleando. Aly y Lucía me ayudaron con la faena.

Dentro de un rato, iremos hacia Boston College a recoger a mi nieto Marco y a su novia Katie. Ella es de padres cubanos, muy linda muchacha, de California, parece que los cubanos andamos por todos lados.  La familia de Katie se alegró de saber que la abuela del novio era la doctora Isabel. Imagínense que la abuela de Katie me había llamado al programa para decirme que había conocido a mi nieto y que se alegraba saber que yo era su abuela pues así ella estaba tranquila. Ya se imaginan el compromiso, ¡le leí la cartilla a mi nieto!

Les seguiré informando,
Isa

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