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Mujer Neurótica

Mujer neurótica

Hola Doctora Isabel:

Creo que estoy haciéndoles mal a mis hijas. Tengo dos niñas y yo las hago que recojan sus juguetes siempre, y que limpien su cuarto. Los juguetes los tengo siempre en una repisa en fila y recogidos. Ellas me dicen que soy muy exagerada. También me lo dice mi esposo, pues me paso la vida limpiando, recogiendo. No me gusta que nada este fuera de su sitio.
Me siento angustiada y frustrada pues no logro que lo entiendan. Sé que exagero, y aún cuando todo está acabado de recoger, siento ansiedad. ¿Qué puedo hacer?

 

Hola amiga:

Una cosa es enseñarles a ser ordenadas, y otra es que no las dejes estar cómodas en su propio cuarto o en su hogar. Te comprendo, pues a mi también me gustan las cosas limpias y ordenadas. Pero creo que tu problema viene de hace bastante tiempo, y eres víctima del perfeccionismo o autoexigencia, que son aspectos de la personalidad que muchos niños y adultos sufren. Digo sufren, pues muchas veces no pueden disfrutar mucho de la vida, pues siempre están viendo lo que no está en su puesto. Cuando se tienen objetivos muy altos, tan altos se pueden crear tensiones, como la que tú sientes.

Este problema no lo notas tú, aunque lo estas verbalizando, pero los demás sí, lo sufren y te lo dicen. Padeces del pensamiento que resuena, “todo lo hago mal” o la percepción de tu realidad se ve influenciada por un mecanismo selectivo donde se tiende a percibir en pequeños detalles, defectos y errores. Muchas veces los logros tuyos o los de tus hijas te resultan inadvertidos o parecen insignificantes. Recuerda que la idea de la perfección es imposible.

El valor tuyo como persona no depende de la limpieza y orden de tu casa.

Es necesario tener cierto orden en el hogar, es conveniente, saludable y nos da paz. Pero cuando esa paz se ve atacada por tu constante buscar que todo esté limpio, esa actitud se convierte en un comportamiento compulsivo y obsesivo.

Debes centrar más la atención en las cosas buenas que te pasan que en buscar lo más negativo. Debes eliminar de tu vocabulario “si, pero”, no decirle a tus hijas  “el cuarto está limpio y recogido, pero… dejaste un libro arriba de la cama”.

Recuerda que hay diferentes formas de hacer las cosas: mal, regular, bien, más o menos, muy bien, excelente. Proponles que hagan las cosas bien y a lo mejor te sorprenden con un excelente.

Ten un horario y días específicos donde pases inspección en vez de a cada momento. Les dices que ellas escojan el día que quieren que pases inspección, y no las estés supervisando. Si no lo hacen en el día acordado pues las consecuencias serán que en vez de un día, les vas a pedir dos y durante el tiempo que recogen, no habrá  música, televisión o teléfono.

Al igual debes de tener un horario para la casa en general. Los baños dos veces a la semana, la cocina todos los días y así según se necesite.

Sería conveniente que te tomaras un te de tilo, todos los días, quizás dos veces al día. Vete a caminar, eso te relaja. Los programas de Emociones Anónimas o Neuróticos Anónimos te pueden ayudar.

Buena suerte,

Doctora Isabel

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