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Todos Podemos Liberarnos de los Miedos

Como todo buen propósito en la vida, experimentar la sensación de bienestar que propicia estar en paz consigo mismo y en esencia, con las acciones que cotidianamente se acometen, conlleva un componente de esfuerzos e intenciones. Así mismo, en ese universo de matices que es la vida, según el punto de vista personal, influenciado en todos los casos por enseñanzas familiares y patrones adquiridos en el entorno social, una persona puede definirse o no como alguien que conoce la felicidad.

No es algo simple ese concepto que puede parecer abstracto y sin embargo se manifiesta en un estado de ánimo, según el criterio autorizado de la doctora en psicología Isabel Gómez Bassols, conocida por su activa participación en programas de radio y presentaciones de televisión, pero también como autora de una obra documental “que tiene una aspiración educativa, con el fin específico de ayudar a las personas para que se conozcan a si mismas y puedan tomar riendas de sus aptitudes y debilidades”.

Su más reciente libro: Los siete pasos para ser más felices, es el tercero de una serie en la cual le anteceden Los siete pasos para el éxito en el amor y Los siete pasos para el éxito en la vida.

Quizás con este emblemático número la doctora evoque el paradigma del milagro, una vez que siete fueron los días dedicados por Dios para la creación del universo. No obstante y conociendo que al hecho de profesar una fe la doctora Isabel, le concede gran importancia, “la predisposición que cada cual tenga para la positividad, determina mucho para obtener metas en la vida”.

Según esta estudiosa de la psiquis humana, la definición de felicidad “para algunos es el trabajo, como fuente del sustento; otros prefieren los estudios y el conocimiento; mientras otros, los bienes materiales o el amor en su más amplia acepción, todo dependiendo de los valores personales y las creencias de cada cual”.

“También, con las diferentes etapas en la vida de un individuo cambia la percepción de lo que puede considerarse felicidad -añade la entrevistada. Por ejemplo, para un bebé, felicidad es tener el cariño y la atención de sus padres, que no por obvia siempre se recibe debidamente; para un joven, la culminación de su etapa de estudios y un círculo de amigos; para un adulto, obtener un buen empleo y constituir una familia. Ahora, cuando ya se ha alcanzado la plenitud de la madurez, como es mi caso personal, la felicidad va de la mano de la tranquilidad de espíritu y el poder transmitir la experiencia acumulada, y toda la buena energía que ello representa, a otras personas”.

El intercambio interpersonal, que presupone afectos, comunicación, tolerancia, comprensión y también el respeto al espacio privado y al mundo interior de los demás, constituyen por supuesto, motivos para experimentar la felicidad. Y en tal sentido, la doctora escudriña en un aspecto que considera controversial, “pues en medio de las ventajas de la tecnología, precisamente su desarrollo se encuentra poniendo obstáculos a esa reciprocidad que es conversar cara a cara, mirando a los ojos del interlocutor, donde la expresión de las emociones, no requiere palabras”.

¿Cómo puede alguien que transmite tanto equilibrio, discernir con tanto conocimiento acerca de la infelicidad? ¿Es que la ha padecido?

“Aprendes a valorar la vida en toda su dimensión, cuando sufres la muerte de un ser amado. Esa misma paradoja se cumple con la felicidad y su opuesto” –responde la doctora. He sentido tan profundo la carga de los pesares del alma, que aún con las herramientas de mis conocimientos en mano, he podido superar esas etapas difíciles, descubriendo mis ataduras, encontrando mis caminos, acudiendo a la ayuda de otros y a la vez haciéndome útil para los demás”.

“Por eso es que me siento capacitada, no para ofrecer una receta mágica, pero si para orientar y asegurar que todos podemos liberarnos de nuestros miedos. Si algunos secretos puedo revelar para que otros disfruten a plenitud el regalo de la vida, sólo recomiendo: evitar las emociones negativas, que comienzan siendo problemas mentales y se convierten en padecimientos biológicos; identificar el estrés y sus causas y acudir en todo momento a terapias como la meditación, la visualización en nuestra mente de algo que nos resulte placentero; los ejercicios de respiración, que son útiles a todo el organismo y al cerebro, y la ruptura definitiva con cadenas de premoniciones heredadas que solo nos auto limitan”.

La doctora Isabel asegura que el contenido de su nuevo libro es una combinación de elementos teóricos y prácticos y que está concebido de manera que cualquier lector pueda entenderlo y llevar a la práctica sus instrucciones.

La presentación en Miami, del libro Los siete pasos para ser más feliz de la doctora Isabel Gómez Bassols tendrá lugar el próximo 28 de enero, a la una de la tarde, en Kendall Village West, ubicado en el 12405 North Kendall Drive. Quienes asistan podrán conversar con la especialista y adquirir el ejemplar, autografiado por su autora.

Por Iliana Lavastida Rodríguez
Diario Las Americas

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